Casa ladrillos a la vista.
Techo de membrana y zinc.
Crear una metáfora que no caiga en la comparación odiosa.
Iluminado por un sol gris y frío, marchaba a la vera de una ciudad que me marginaba, que me atraía ignorándome.
Buscaba a alguien que me quisiera y tratara de entenderme para tener nuevamente alguien a quien herir.
Mientras, el camino se presentaba tan recto y rutinario que desde aquí podía ver el final mediocre en el que se hundía: la nada.
Acá las propagandas se roban el color de los colectivos.
La gente habla por celular, sola, mirando el piso. Gesticula. Mueve los brazos, ríe, grita.
Yo, como todo ciudadano, juego con sus reglas: Me horrorizo cuando se horrorizan, me quejo cuando se quejan, simulo vivir aunque este muerto.
Quizás sea el más muerto en esta marea de cadáveres.
El único que se da cuenta de su condición, que huele su cuerpo hinchado pudriéndose en el entretejido social.
Edificios empresariales.
Paredes de concreto y vidrio.
Crear una metáfora que no caiga en la comparación odiosa.
lunes, 26 de mayo de 2008
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