lunes, 26 de mayo de 2008

Crear una metáfora que no caiga en la comparación odiosa

Casa ladrillos a la vista.
Techo de membrana y zinc.
Crear una metáfora que no caiga en la comparación odiosa.

Iluminado por un sol gris y frío, marchaba a la vera de una ciudad que me marginaba, que me atraía ignorándome.
Buscaba a alguien que me quisiera y tratara de entenderme para tener nuevamente alguien a quien herir.
Mientras, el camino se presentaba tan recto y rutinario que desde aquí podía ver el final mediocre en el que se hundía: la nada.
Acá las propagandas se roban el color de los colectivos.
La gente habla por celular, sola, mirando el piso. Gesticula. Mueve los brazos, ríe, grita.
Yo, como todo ciudadano, juego con sus reglas: Me horrorizo cuando se horrorizan, me quejo cuando se quejan, simulo vivir aunque este muerto.
Quizás sea el más muerto en esta marea de cadáveres.
El único que se da cuenta de su condición, que huele su cuerpo hinchado pudriéndose en el entretejido social.

Edificios empresariales.
Paredes de concreto y vidrio.
Crear una metáfora que no caiga en la comparación odiosa.
Venía con la boca tapada con un pañuelo, como si estuviera en el desierto, y entró en el bar ese que se llama “Yo”. Se sentó y compró una cerveza barata con dinero vampiro. La banda tocaba al volumen exacto como para no pensar. El deseo se proyectó balbuceante y directo como un rayo por sus ojos y alcanzó a ver a la chica que iba al baño demasiado seguido. La palidez cadavérica de la muchacha despertaba su más bajo y excitante instinto pedonecrofílico. ¿Que más divertido que los deseos instintivos para convertir en realidad?

domingo, 11 de mayo de 2008

La maldita y hermosa razón

Si pudiera abandonarme en unas manos me abandonaría sin dudarlo. No importa que sean buenas o malas, hay que vivir las experiencias. Alejarse de uno mismo es tan reconfortante... Como aislarse en unas de esas cámaras donde no entra (ni sale) el sonido, sin luz, sin tacto, sintiendose encerrado y liberado en la oscuridad y sólo con su propia piel como límite.
El defecto tal vez sea el miedo. El miedo que condiciona la maldita y hermosa razón. Pensar que el Único y Real miedo es lo desconocido. Y aquí encontramos la paradoja:
Como dijo el poeta:
Vivir es preguntar pero la duda es la vida; saber es morir.
¡Que rico se siente ser un ignorante tan culto! Pero que solitario se siente uno en la cima (del conocimiento/de la ignorancia)...